Muchos dueños de perros se enfrentan a un desafío cuando llega la hora del baño o al intentar que sus mascotas se acerquen a la playa, la piscina o incluso un charco de agua. A pesar de que algunos caninos disfrutan de chapotear, es común ver a muchos otros temblar, retroceder o incluso ladrar con miedo. Pero, ¿por qué algunos perros se asustan con el agua?
Una de las razones más comunes por las que los perros desarrollan miedo al agua es debido a experiencias negativas previas. Si en algún momento el animal se cayó accidentalmente en una piscina o recibió un baño que fue desagradable, es probable que haya asociado el contacto con el agua con sensaciones negativas. La doctora Amanda Mullins, especialista en comportamiento animal de la Universidad de Washington, menciona que “las primeras interacciones de un perro con el agua son cruciales para definir si la aceptará o la rechazará en el futuro. Si estas son estresantes, la reacción de miedo puede perdurar”.

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Además, la falta de familiaridad con el agua durante sus primeras etapas de vida también puede influir. Los perros que no han sido expuestos a este elemento en su etapa de socialización temprana (de 3 a 16 semanas) pueden desarrollar fobias, ya que no reconocen el agua como algo normal o seguro en su entorno.
La respuesta de los perros al agua también puede depender de su raza y sus características físicas. Las razas pequeñas como los chihuahuas o los pomeranias tienden a tener más aversión al agua que los labradores o golden retrievers, quienes, por naturaleza, han sido criados para nadar y cazar en entornos acuáticos. De acuerdo con un estudio publicado por la Asociación Americana de Veterinaria Animal, el tamaño y el pelaje del perro influyen en su nivel de comodidad con el agua, ya que los perros de pelo corto suelen ser más sensibles a las temperaturas frías del agua, lo que puede aumentar su incomodidad.
El agua puede alterar significativamente la percepción sensorial de un perro. Cuando su pelaje se moja, el peso adicional les resulta incómodo y puede hacerles sentir que tienen menos control sobre su cuerpo. Además, el agua afecta el sentido del olfato y del oído, dos sentidos que los perros utilizan intensamente para orientarse y sentirse seguros. El agua en las orejas, por ejemplo, puede generar una sensación desagradable, similar a la que sienten los humanos cuando les entra agua en el oído y esto les genera incomodidad y miedo.
Cómo ayudar a tu perro a perder el miedo
Para ayudar a un perro a superar el miedo al agua, es fundamental ser paciente y permitir que el animal se acerque a ella a su propio ritmo. Los dueños deben crear experiencias positivas y gratificantes asociadas con el contacto con el agua. Utilizar juguetes, premios y elogios puede contribuir a que el perro se sienta más cómodo.
Además, es recomendable iniciar en un entorno controlado, como una tina con poca agua, para que el perro se familiarice con el olor y la textura. De acuerdo con la doctora Sarah Klein, experta en entrenamiento canino de la Universidad de Colorado, “introducir gradualmente al perro en el entorno acuático, respetando sus límites y reforzando positivamente sus interacciones, es la clave para que se sienta seguro y relajado”.

Recuerda que lo publicado en Patas en Casa no reemplaza la opinión de un profesional de la salud animal. Antes de incluir o excluir cualquier elemento de su rutina, acude a un especialista certificado para obtener una recomendación que se adapte a las necesidades específicas de tu perrito o gatito.