Es común que, al acariciar a tu minino, notes que sus orejas están más cálidas de lo habitual. Esto puede generar preocupación, pero no siempre es motivo de alarma. A continuación, exploraremos las posibles causas de las orejas calientes en los gatos y cuándo deberías prestar más atención.
Los gatos utilizan sus orejas para regular su temperatura corporal. Las orejas están llenas de pequeñas venas que se expanden o contraen según la temperatura ambiental, permitiendo liberar o retener calor. Por lo tanto, es normal que las orejas de tu felino se sientan más cálidas después de estar expuesto al sol o cerca de una fuente de calor. Según Wamiz, "Las orejas de los gatos están llenas de pequeñas venas que se contraen en ambientes fríos para retener el calor o se expanden en ambientes cálidos para liberarlo".

Posibles causas de orejas calientes
Aunque las orejas cálidas pueden ser normales, es importante considerar otras posibles causas:
Fiebre: Al igual que en los humanos, una elevación en la temperatura corporal de tu gato puede manifestarse en orejas más calientes de lo habitual. Si sospechas que tu gato tiene fiebre, es recomendable medir su temperatura rectalmente.
Infecciones de oído: Las bacterias, levaduras o ácaros pueden causar infecciones en el oído, llevando a inflamación, enrojecimiento y calor en las orejas. Si notas que tu gato se rasca con frecuencia, sacude la cabeza o tiene secreciones, podría ser indicativo de una infección.
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Reacciones alérgicas: Algunos gatos pueden desarrollar alergias a alimentos, picaduras de insectos o sustancias ambientales, lo que puede provocar inflamación y calor en las orejas.
Parásitos: La presencia de ácaros, pulgas u hongos puede causar que las orejas de tu gato estén más calientes de lo habitual, especialmente si se observan otros síntomas como costras, caída del cabello o mal olor.
Cuándo preocuparse
Veterinaria San Juan señala que “Si las orejas calientes de tu gato están acompañadas de otros síntomas como enrojecimiento, inflamación, secreciones, rascado constante, pérdida de apetito o letargo, es aconsejable consultar con un veterinario. Estos signos pueden indicar una afección subyacente que requiere atención médica.”
Recuerda que lo publicado en Patas en Casa no reemplaza la opinión de un profesional de la salud animal. Antes de incluir o excluir cualquier elemento de su rutina, acude a un especialista certificado para obtener una recomendación que se adapte a las necesidades específicas de tu perrito o gatito.